Sexo y erotismo
Relato

El placer de sentir

Me enamoré de lo que me había hecho sentir. De solo recordarlo quiero revivirlo todos los días. Esa persona sabía cómo me gustaba hacerlo.

Por Giselle Pons, especial para NOVA

Hace dos semanas todos los hombres eran los hombres de mi vida. No importa de dónde los conocía, siempre iban a ser especiales o podían ser mi futura pareja. Eran los hombres de mi vida hasta que me daba cuenta que algo malo tenían.

Uno no cerró la puerta del ascensor y esperó que yo la cierre, otro luego de tener su orgasmo se dio vuelta y se olvidó de mí, otro me dijo que me volviera en colectivo, otro me dijo que solo quería tener sexo conmigo, otro me mandaba fotos de su pene pero era casado, otro me dijo que era especial pero estaba con muchas a la vez, otro me contaba las orgias que hacía con sus amigos, otro ni siquiera reconoció a su hijo, otro hizo abortar a dos de sus ex novias y otro simplemente no quería nada serio. Ellos no eran los hombres de mi vida.

Sí, a cada uno los idealicé a mi manera como me parecían mejor. Caballero, dulce, sincero, honesto, sano, buena persona y por supuesto que me quisiera o, por lo menos, que me tratara como una dama. Ninguno de esos era el hombre de mi vida.

Necesitaba estar con alguien que me llenara ese vacío que había en mi vida pero no, no había nadie que lo completará. Tuve sexo con muchos y me sentía más vacía aún. Pensaba que nunca iba a encontrar a alguien con las características que buscaba. Eso fue hasta que encontré a la persona perfecta para mí.

Una noche, yo estaba muy angustiada y no daba más, me sentía vencida. Mis lágrimas recorrían mi pecho y es ahí cuando empiezo a sentir caricias suaves que me irisaban la piel. Las yemas de los dedos recorrían cada centímetro de mi cuerpo. Manos apasionadas arriesgaban a tocar mis pechos. Por debajo de mi falta ya tenía mi vagina hirviendo. Cuando los dedos se reposaron en mi pelvis sentí que me encantaba lo que se venía.

El ritmo se aceleró y yo quería más y más y más rápido. Toda mojada con mi corazón bombeando a mil por hora, estaba a punto de tener un orgasmo que hacía mucho no sentía. Hasta que acabé y me sentí completa. Me preguntaba cómo no me había dado cuenta antes, si siempre había estado ahí.

Me enamoré de lo que me había hecho sentir. De solo recordarlo quiero revivirlo todos los días. Esa persona sabía cómo me gustaba y de qué manera. ¿Quién era esa persona? Era yo.

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