Bondage

"Pony play", un juego salvaje

El juego consiste que uno imite a un caballo/yegua y que el otro sea el jinete. En países de Europa y en los Estados Unidos se considera una práctica sexual muy común.

 Por Giselle Pons Santander, especial para NOVA

Dentro de las distintas prácticas sexuales se encuentra una muy curiosa llamada “Pony play” que proviene de la disciplina Bondage Disciplina Sado Masoquismo (BDSM) y es parte de la relación Dominado – Sumiso.

El juego consiste que uno imite a un caballo/yegua y que el otro sea el jinete. En países de Europa y en los Estados Unidos se considera una práctica sexual muy común a diferencia de México y América Latina.

Este juego consiste en que cada uno de los integrantes asuman roles: uno toma el rol de sumiso y el otro de dominante. La tarea de dominado es imitar a un animal en este caso a un caballo. Según investigaciones, hay casos de personas que nacen con un instinto animal que solo pueden ser expresados a través de los juegos de roles.

El “Pony play” se puede realizar tanto con parejas homosexuales o heterosexuales, no hay una regla especifica con el género para que limite el juego. Algunas de las características para realizar este juego son: restringir la comunicación verbal (solo se puede relinchar), comer y beber sin el uso de las manos y disfrazarse como un caballo. A quienes les apasiona realmente, deben ganarse la confianza de su caballo, domarlo, domesticarlo y adiestrarlo, tal como uno real.

Los elementos que se suelen utilizan son: arneses, colas acrílicas, bozales, orejeras, zapatos que simulan ser pies equinos, cabestro, monturas, entre otros accesorios.

El Journal of Sexual Medicine publicó un estudio donde se encuestó a 902 personas que practican el BDSM y 434 personas que prefieren el llamado sexo convencional. Allí cada persona llenó cuestionarios sobre su personalidad, el bienestar general, la sensibilidad al rechazo y el estilo de apego en las relaciones.

Los participantes no eran conscientes de la finalidad del estudio. El resultado fue sorprendente, quienes practicaban el juego de la esclavitud obtuvieron mejores resultados en su salud mental: “Son más amigables, menos neuróticos, más alertas, más conscientes y sensibles al rechazo. En general son más seguros en sus relaciones y tienen mejor bienestar general”, advirtió Andreas Wismeijer, psicólogo de la Nyenrode Business University en los Países Bajos y el autor principal del estudio.

Las prácticas eróticas consensuadas no son buenas ni malas, simplemente se tratan de alternativas para ejercer la sexualidad. Pero si se llevan a cabo constantemente durante un promedio mayor de seis meses ,es considerado una parafilia y debe ser tratada.

En Europa se organizan concursos y campeonatos de exhibición donde parejas van vestidas como jinetes y caballos. Los “caballos” deben mostrar sus habilidades, pasearse, exponer su gracia, belleza, hacerle caso a su jinete y hasta pasar obstáculos de salto para mostrar quien es el mejor.

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