Sexo y erotismo
¿Cómo dejar de ser celoso?

Celos: el enemigo de las relaciones amorosas

Si amas a alguien déjalo libre. Si vuelve era para ti, si no nunca lo fue.

Socialmente se ha naturalizado los celos en las parejas pero una relación sana no tiene la necesidad de celar porque se siente segura de la persona que eligió para su vida.

Los celosos viven controlando a su pareja, algunas preguntas que suele hacer una persona posesiva son: “¿Dónde estás?” “¿A qué hora llegaste?”, “¿Con quienes te juntaste?”, “¿Quién te llamó?”, “¿Qué estabas haciendo que no me llamaste?”, entre muchas variantes más. 

Por otro lado, están quienes manipulan y se victimizan, la típica frase que se suele utilizar para justificarse es: “Te celo porque te amo” o “Yo siempre fui bueno con mis parejas y me terminaron engañando”. También, están quienes celan todo el tiempo sin un motivo alguno porque no importa que haga esa persona, si no lo que él imagina que hace. 

En este tipo de parejas puede ser uno el controlador o ambos y deciden vivir en una constante evaluación de sus dichos, movimientos y de cada una de sus acciones. 

Esto provoca que la pareja del controlador pase a ser un objeto, no una persona. El controlador tiene miedo que alguien externo se robe a su amado e impide todo tipo de posibilidad para que nadie le quite ese ser humano que es de su propiedad. Entonces, ¿qué valor tiene que una persona sea fiel por obligación?

El controlador es una persona insegura que tiene la necesidad de obligar, impedir, bloquear, controlar, descalificar sus gustos, salidas y horarios. En muchos casos la persona posesiva le da todo a su pareja como “muestra de amor” pero en realidad va a pasar la factura de lo que dio. Por su parte, la persona controlada tiende a sufrir dependencia emocional, necesita del otro para poder vivir y soporta los celos.

Claves para dejar de tener una relación posesiva:

Ser seguro de sí mismo: La inseguridad no solo provoca ser una persona que no tiene confianza en el otro, ni consigo mismo. Primero alguien se debe querer para querer a otro. 

Ser independiente: Ser libre derriba la manipulación y recupera la autoeficacia. Las decisiones que se toman en su vida serán para su bien y para estar mejor su persona.

No permitir el abuso: Aceptar que alguien los controle es dar el pie para que lo siga haciendo.

Aclarar lo que se acepta y lo que no: Si a una persona le molesta ciertas actitudes de control y manipulación debe expresarlo. La base de toda pareja es la comunicación.

Permitirle al otro ser como es: Toda persona tiene sus creencias, sueños, experiencias y objetivos, nadie puede pedirle a otro que cambie sin que él quiera hacerlo.

Una mujer se sube a un tren y su destino es llegar a la última estación. Durante el viaje, aparece un hombre que se sienta junto a ella, comienzan a charlar, la pasan bien y hace más ameno el recorrido. Aun así ella no sabe si esa persona que se sentó se va a bajar antes. Lo importante es que ella no se baje y no dejé su tren por seguir a ese hombre, si no que cumpla su objetivo. 

Lo mismo sucede en la vida, una persona tiene sueños por cumplir y muchas veces los abandona para ir atrás de alguien. Cada persona es un ser individual que tiene que hacerse valer por sí solo sin depender si ese alguien que se sube a su tren continua el viaje o se baja a la mitad del camino. 

Cada uno decide por si es fiel o no, no depende de nadie más. En una relación toxica, el controlador no permite que su pareja no se relaciones con ningún otro para que no la engañe o abandone. Se debe perder el miedo al abandono porque ese temor se resume a “la necesidad de no estar solo” y eso no es amor, es necesidad.

Si amas a alguien déjalo libre. Si vuelve era para ti, si no nunca lo fue.

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