NOVA Salud
Cuando el dolor nos deja parados

Cómo prevenir los problemas de circulación en las piernas y los pies

El dolor en las piernas se debe a la isquemia, que se produce por la disminución de la circulación sanguínea en distintas partes del cuerpo. (Imagen ilustrativa).

“La primera señal a la que hay que prestarle atención cuando hablamos de problemas de circulación en miembros inferiores es al dolor”, afirma el Dr. José Braver, de la División Cirugía Vascular del Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires. “Los síntomas de alerta son: hormigueo, tener que parar al caminar, caminar cada vez menos o incluso despertarse a la noche por un dolor agudo, punzante, en las piernas y los pies”.

El dolor en las piernas se debe a lo que los médicos llaman isquemia, que se produce por la diminución de la circulación sanguínea en distintas partes del cuerpo. “La enfermedad vascular no solo afecta a las piernas sino a arterias coronarias. Una persona puede tener complicaciones tanto en los miembros inferiores como en el corazón”, comenta Braver.

Dentro de los factores de riesgo se encuentran la diabetes, el colesterol, el tabaquismo y la hipertensión. “Las complicaciones que pueden acarrear una insuficiencia vascular en miembros inferiores depende de estos factores de riesgo. En el caso delos fumadores está presente el riesgo de infarto de miocardio, los hipertensos son más proclives a un Accidente Cerebro Vascular (ACV) y las personas diabéticos suelen presentar dificultades en la cicatrización con posteriores infecciones”, puntualiza el especialista.

En el mismo sentido, el doctor Braver advirtió: “El frio empeora la patología vascular, porque favorece la vasoconstricción, las arterias se contraen quedando más pequeñas por ende el paciente puede sufrir más dolor. En cuanto al calzado, si bien es una afección que se da en hombres como mujeres, estas últimas, deben tener cuidado con el uso de zapatos de taco alto o de punta, ya que pueden agravar la sintomatología”.

Dentro de los grupos de riesgo mencionados hay que hacer foco en las personas diabéticas en particular, ya que padecen lo que se conoce como “pie diabético”. “La posibilidad que una persona con diabetes presente una lesión en sus miembros inferiores es del 15 al 25 por ciento a lo largo de toda su vida. La recurrencia de la misma es del 50 al 70 por ciento dentro de los 5 años”.

Se caracteriza por la pérdida total de sensibilidad en miembros inferiores. “Al no sentir dolor, la persona se lesiona y no se da cuenta. La lastimadura puede infectarse, transformándose en una úlcera que si no se controla con un profesional para la adecuada cicatrización, puede terminar en una amputación. En el mundo, cada 20 segundos, se realiza una amputación. Esto se puede prevenir, con control y con la consulta temprana al especialista”, indica.

Braver advierte: “Todo paciente diabético de más de 50 años debe hacerse los estudios pertinentes para descartar la enfermedad vascular y repetir los chequeos una vez cada 5 años” y aconseja salir a caminar, como recomendación de salud. “En estos casos hay que evitar el sedentarismo y caminar por lo menos 30 minutos por día 3 veces a la semana. Un buen método es calcular una cuadra por minuto. Así, se puede hacer, por ejemplo, 10 cuadras en 10 minutos; 20 cuadras en 20 minutos, hasta completar el tiempo”.

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