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¿Otra crisis hídrica?

Seco como lengua de loro: la oposición reclama al Gobierno que declare la emergencia por falta de lluvias

El clima está afectando fuertemente al sector ganadero y agrícola. (Dibujo: NOVA)

La oposición ha solicitado formalmente al Gobierno de Yamandú Orsi que declare la emergencia agropecuaria para el sur y este del país. Esta petición responde a las preocupantes condiciones climáticas caracterizadas por altas temperaturas y una persistente falta de lluvias, que ya están teniendo un impacto significativo en las pasturas, la ganadería y los cultivos de verano. La situación podría agravarse considerablemente si las precipitaciones no se hacen presentes en las próximas semanas.

El senador Sebastián Da Silva, del Partido Nacional (PN), ha expresado su preocupación directamente al subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Matías Carámbula, haciendo hincapié en la crítica situación que enfrentan departamentos como Canelones, Maldonado y Rocha.

Según Da Silva, existe un consenso tanto técnico como político en el diagnóstico de la problemática. En declaraciones a Radio Monte Carlo, el senador describió una primavera "excepcionalmente adversa" con calores intensos y lluvias escasas que han diezmado la cobertura vegetal del suelo incluso antes de la llegada del verano. "No hay horizonte por delante si no llueve", advirtió el legislador.

Por su parte, el MGAP ha asegurado que se mantiene un monitoreo constante de la situación hídrica, especialmente en la región este del país. El Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) ha alertado sobre condiciones de estrés térmico para el ganado, con niveles de riesgo elevados tanto para la producción lechera como para la ganadería de carne.

Impacto en los cultivos de verano

La inquietud se extiende también a los cultivos de verano en el sur del país. Mientras se completa la siembra de soja y maíz de segunda, la falta de lluvias persiste y ya se observan efectos negativos en los maíces de primera, que se encuentran en una etapa crítica de su ciclo productivo y requieren humedad para un óptimo desarrollo.

Con la cosecha de invierno ya finalizada, la atención de las empresas agrícolas se centra ahora en la campaña estival. El ingeniero agrónomo Alexis González, de Dalmás Agro, ha explicado que la siembra de soja está prácticamente terminada y que en estos días se está completando la siembra de maíz de segunda.

Sin embargo, el panorama es más complejo para las siembras más tardías. En varias zonas del sur, tanto el maíz de segunda como las sojas de segunda más recientes se están sembrando en seco, con precipitaciones irregulares y acumulados escasos, lo que pone en riesgo la germinación y el desarrollo inicial de los cultivos.

La mayor preocupación se centra en los maíces de primera, que están entrando o ya se encuentran en la etapa de floración, una fase determinante para la definición del rendimiento. La persistencia del déficit hídrico implica una pérdida diaria de potencial productivo y, según los técnicos, el resultado final de la campaña de verano dependerá en gran medida de la llegada de lluvias en el corto plazo.

Riesgo de incendios forestales

Las altas temperaturas y la sequedad también aumentan el riesgo de incendios rurales. Recientemente, un incendio forestal en Lavalleja afectó a más de 280 hectáreas de campo, requiriendo la intervención de Bomberos, con el apoyo de la Fuerza Aérea y la Armada. Otro foco en el noroeste de Montevideo consumió alrededor de 60 hectáreas.

Si bien las autoridades han indicado que no hubo peligro inmediato para viviendas ni personas, reconocen que las condiciones climáticas dificultan las labores de control y aumentan el riesgo de nuevos focos, lo que acentúa la preocupación por el impacto de la sequía y el calor extremo en el sector agropecuario y el medio ambiente en general.

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