Listo el pollo, pelada la gallina: la industria avícola tiembla por la posible apertura de importación con Brasil
La eventual apertura de las importaciones de carne aviar desde Brasil volvió a sacudir a la industria avícola uruguaya, que advierte sobre un escenario catastrófico para el sector local. Productores y procesadores alertan que la competencia con el gigante regional sería desigual y podría derivar en el colapso de una actividad estratégica para el empleo y la producción nacional.
Desde la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas (Cupra), su presidente Domingo Estévez fue categórico: si se habilita el ingreso irrestricto de pollo brasileño, “desaparece la avicultura del país”. En declaraciones a Canal 5, subrayó que la escala productiva y los costos de Brasil hacen prácticamente imposible competir en igualdad de condiciones. “¿Quién puede competir con Brasil? Si abrimos la industria para que entre Brasil, hacemos tabula rasa y desaparece la avicultura del país”, sentenció.
Acá en el Uruguay hace mas de 3 décadas que llegó la libre importación. No hay casi industria nacional , salvo la carne y derivados. Algo de lo agrícola. Todo lo demás es importado
— Laura Rodríguez (@teresar66987479) December 2, 2025
El dirigente recordó antecedentes que refuerzan la preocupación del sector. Según explicó, la liberalización sin controles ya tuvo consecuencias devastadoras en la producción porcina. “Tenemos un antecedente que fue la industria porcina; la producción de cerdos desapareció en el país cuando se abrió indiscriminadamente la importación. Hoy el cerdo de producción nacional no pasa del 15 por ciento”, advirtió, al señalar que la avicultura podría correr la misma suerte si no se aplican salvaguardas.
Además del temor por las importaciones, la industria avícola enfrenta otro frente de conflicto: la formación de precios en el mercado interno. Estévez indicó que desde diciembre el precio del pollo a nivel de industria cayó cerca de un 20 por ciento, pero esa baja no se trasladó al consumidor. “El pollo desde el comienzo de diciembre ha ido bajando y no vemos que esto se esté trasladando al consumidor”, afirmó.
Según explicó, el mercado avícola suele atravesar ciclos de ajuste cada pocos meses, asociados a excesos de oferta o a caídas en la demanda, lo que genera reducciones temporales de precios. Sin embargo, en esta ocasión el recorte quedó atrapado en la cadena de comercialización y no llegó al mostrador.
Frente a este escenario, desde Cupra analizan solicitar al Ministerio de Ganadería un estudio específico sobre la formación de precios, con el objetivo de detectar posibles distorsiones y evitar desfasajes entre lo que recibe la industria y lo que paga el consumidor final. Mientras tanto, la amenaza de una apertura importadora sin límites mantiene en vilo a un sector que teme quedar, literalmente, fuera del juego.








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