Tiemblan los bolsillos: la inflación comienza a pisar el acelerador y amenaza con romper las expectativas del Gobierno
Luego de un descenso notable desde el 9 por ciento en 2022 hasta el 3,1 interanual en febrero de 2026, la inflación en Uruguay se mantiene por debajo de la meta del Banco Central (BCU) del 4,5 por ciento. Sin embargo, recientes análisis sugieren que este proceso de reducción podría estar llegando a una pausa, incluso revirtiéndose.
El Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) proyecta un aumento mensual del 0,65% para marzo, el más alto en lo que va del año. Este dato advierte sobre una posible fase de crecimiento gradual de la inflación, acercándola al objetivo del BCU hacia finales de 2026.
La inflación se acelera y proyectan su regreso al centro del rango de tolerancia https://t.co/wPFvt1eQu2
— ancelmo70 (@chamika5248340) March 31, 2026
Si bien el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de febrero fue del 0,35%, ligeramente inferior a la proyección de Cinve (0,40%), la estimación para marzo marca un cambio de tendencia. De confirmarse el 0,65% mensual, la inflación interanual se elevaría al 3,6%. Aunque esta cifra sigue siendo históricamente baja, la dirección ascendente preocupa, especialmente después de meses de descenso y la inquietud por el "sobrecumplimiento" de la meta inflacionaria.
Cinve identifica dos factores principales detrás de este cambio:
- La baja de la Tasa de Política Monetaria (TPM): El BCU ha estado reduciendo la TPM como parte del proceso de desinflación.
- Acontecimientos internacionales: Específicamente, el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los precios del petróleo, que afecta los precios de los bienes transables y presiona al alza el costo de los combustibles.
Una tensión interna en la dinámica de los precios
El informe de Cinve revela una tensión interna en la dinámica de los precios que merece atención. Los bienes y servicios transables (carnes, alimentos elaborados, productos manufacturados, combustibles) se sitúan en un 1,5% interanual, muy por debajo del rango meta, actuando como un ancla para el IPC agregado. En contraparte, los bienes y servicios no transables (frutas y verduras, tabaco, servicios administrados, educación, energía eléctrica) alcanzan un 5,9% interanual, superando el objetivo del BCU y ejerciendo presión al alza.
La proyección de Cinve indica que esta brecha tenderá a cerrarse, pero en un nivel superior. Se espera que los bienes transables aumenten gradualmente, influenciados por el tipo de cambio y los combustibles, mientras que los no transables se mantendrán elevados. Como resultado, la inflación total convergerá lentamente hacia la meta del BCU hacia finales de 2026, proyectándose un 4,0% interanual para diciembre.
El combustible como variable de riesgo
Es importante destacar que el análisis de Cinve se realizó antes del anuncio del aumento del 7% en los combustibles a partir del 1° de abril. Este ajuste, que no estaba incluido en las proyecciones base, podría generar un escenario real de abril más inflacionario de lo previsto. El impacto del aumento de los combustibles se sentirá directamente en el IPC y, de manera secundaria, en los costos de transporte y producción, trasladándose gradualmente al resto de los precios.
El dólar: la variable que todo lo condiciona
Cinve subraya que su proyección depende de un supuesto crítico: que el tipo de cambio mantenga un comportamiento aleatorio, sin una tendencia definida. Si el dólar experimenta un aumento mayor al previsto, como el incremento de casi el 6% observado recientemente, la trayectoria inflacionaria podría ser más pronunciada.








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