Nacionales
Presión inflacionaria y crisis energética

Otra vez sopa: el Gobierno avanza con otro aumento de combustibles y expone los límites de su política económica

La suba, que el propio oficialismo considera “inevitable”, se da en medio de la escalada internacional del petróleo y anticipa un impacto directo en la inflación y el bolsillo de los uruguayos. (Dibujo: NOVA)

El gobierno de Yamandú Orsi se encamina a aplicar un nuevo aumento en los combustibles, en lo que ya se perfila como una política reiterada frente a la presión internacional de los precios del petróleo. La decisión, aún en definición fina, parte de una premisa que desde el propio oficialismo reconocen sin rodeos: el ajuste “va a ocurrir”.

El equipo económico encabezado por el ministro Gabriel Oddone admitió que el incremento es prácticamente un hecho, en un contexto global marcado por “alzas extraordinarias” del crudo vinculadas a la guerra en Medio Oriente y tensiones en rutas clave como el estrecho de Ormuz.

El argumento oficial se apoya en la necesidad de trasladar —al menos parcialmente— ese shock externo a los precios internos. Sin embargo, detrás de esa explicación técnica asoma una definición política: evitar un atraso tarifario que luego obligue a ajustes más bruscos. “Sería de mala gestión” postergar el impacto, sostuvo Oddone, dejando en claro que el margen de maniobra del gobierno es limitado.

Un ajuste que se vuelve estructural

Lejos de tratarse de un episodio aislado, la suba se inscribe en una secuencia de incrementos recientes. En abril, los combustibles ya habían aumentado alrededor de un 7%, reflejando la misma lógica de actualización periódica en función de los precios internacionales.

Este esquema, que busca evitar distorsiones, también expone una dependencia estructural de la economía uruguaya frente al mercado energético global. Incluso el propio gobierno ha reconocido que no puede “alejarse mucho” de lo que ocurre en la región y en el mundo, lo que en los hechos limita su capacidad de amortiguar los impactos internos.

Si bien desde el oficialismo se intenta destacar el rol de la empresa estatal Ancap como “amortiguador” de precios, lo cierto es que esa estrategia tiene un alcance cada vez más acotado frente a subas sostenidas del petróleo.

Impacto en inflación y consumo

El problema no se agota en el precio en surtidores. El propio Banco Central del Uruguay advirtió que el encarecimiento del petróleo tendrá un efecto directo sobre la inflación, que podría ubicarse por encima de la meta en los próximos meses.

En este escenario, el aumento de combustibles amenaza con trasladarse al conjunto de la economía, encareciendo el transporte, los alimentos y los servicios básicos, en un contexto donde el consumo ya enfrenta señales de debilitamiento.

Entre la explicación técnica y el costo político

El gobierno de Orsi intenta presentar la medida como una decisión inevitable, determinada por factores externos. Sin embargo, la reiteración de ajustes y su impacto acumulativo abren interrogantes sobre la estrategia económica de fondo.

La propia administración admite que la definición final no es solo técnica, sino también política, lo que deja expuesta una tensión central: cómo administrar un contexto internacional adverso sin trasladar todo el costo a la población.

Mientras tanto, el horizonte aparece condicionado por la volatilidad global. El propio Orsi reconoció días atrás que el escenario internacional “no es muy alentador” y que “está todo muy volátil”, anticipando que la presión sobre los precios energéticos podría continuar.

En ese marco, el nuevo aumento de combustibles no solo refleja una coyuntura internacional adversa, sino también las dificultades del gobierno uruguayo para ofrecer una alternativa que evite que la crisis energética termine impactando, una vez más, en el bolsillo de los ciudadanos.

Lectores: 59

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: