Se armó la gorda: el PIT-CNT vuelve a la carga con el impuesto a los ricos y pone contra las cuerdas al Gobierno
El gobierno de Yamandú Orsi enfrenta un nuevo foco de conflicto político y social a pocas semanas de iniciado su mandato. La central sindical PIT-CNT volvió a poner sobre la mesa la necesidad de aplicar un impuesto a los sectores más ricos, instalando el debate como eje central de la movilización del 1° de mayo y dejando en evidencia las tensiones dentro del oficialismo.
Así será el 1º de Mayo.
— PIT CNT (@PITCNT1) April 30, 2026
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La insistencia del movimiento sindical no es un dato menor: refleja una creciente impaciencia ante lo que muchos sectores consideran una falta de definiciones claras por parte del Ejecutivo en materia de redistribución del ingreso. Mientras el gobierno intenta sostener un discurso de equilibrio fiscal y cautela tributaria, desde el sindicalismo reclaman medidas más contundentes para atender las desigualdades.
El planteo del PIT-CNT, que históricamente ha sido un actor clave en la vida política uruguaya, expone una contradicción incómoda para la administración de Orsi. Por un lado, el oficialismo surgido del Frente Amplio mantiene vínculos políticos e ideológicos con el movimiento sindical; por otro, parece resistirse a avanzar en reformas impositivas profundas que afecten a los sectores de mayor poder económico.
En este contexto, la propuesta de gravar al “1% más rico” no solo reaviva un debate estructural, sino que también tensiona la interna del gobierno. De hecho, dentro del propio esquema oficial ya se había advertido que la discusión sobre nuevos impuestos podría abrir un escenario de disputa política, reflejando la falta de consenso sobre el rumbo económico.
Las críticas no se limitan al plano tributario. Diversos sectores cuestionan que, mientras se demora una definición sobre políticas redistributivas, el gobierno ha avanzado en ajustes y modificaciones fiscales que impactan sobre trabajadores y clases medias, como cambios en el IRPF y otros tributos, lo que alimenta la percepción de un enfoque más recaudador que progresivo.
La central sindical, al colocar este reclamo en el centro de la agenda del Día Internacional de los Trabajadores, parece buscar marcarle la cancha al Ejecutivo. El mensaje es claro: sin medidas concretas que apunten a una mayor equidad, el respaldo social al gobierno podría comenzar a erosionarse rápidamente.
Así, el conflicto en torno al impuesto a los más ricos no solo revela una demanda puntual, sino que deja al descubierto una tensión más profunda: la dificultad del gobierno de Orsi para conciliar expectativas sociales con una política económica que, por ahora, aparece más moderada de lo que esperaban sus propios aliados








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