Nacionales
Imposible llenar el tanque

El petróleo baja, pero la nafta sube: el sobreprecio de los combustibles desnuda la falta de plan económico del Gobierno

Pese a prometer moderación tarifaria, el Gobierno acumuló un sobrecosto de 81 millones de dólares en combustibles mientras aumentan las críticas por el impacto sobre consumidores y sectores productivos. (Dibujo: NOVA)

El gobierno de Yamandú Orsi enfrenta nuevas críticas luego de que se conociera que el sobreprecio acumulado en los combustibles alcanzó los 81 millones de dólares, incluso pese a la decisión oficial de moderar parcialmente los aumentos en medio de la tensión internacional por el conflicto en Medio Oriente.

El dato volvió a poner en discusión la política energética del Ejecutivo y el impacto que los altos costos del combustible tienen sobre la economía uruguaya, especialmente en sectores productivos, transporte y consumo interno.

Según los cálculos difundidos, los precios actuales de naftas y gasoil continúan por encima de la paridad internacional de importación, mecanismo que en teoría debía funcionar como referencia para transparentar los valores internos y evitar distorsiones tarifarias.

La situación genera especial malestar porque el Frente Amplio había cuestionado durante años los aumentos de combustibles aplicados por gobiernos anteriores y prometía una política más equilibrada y sensible al impacto social. Sin embargo, ya instalado en el poder, el gobierno de Orsi enfrenta dificultades para contener el costo energético sin comprometer las cuentas públicas de ANCAP.

El problema económico no es menor. Uruguay mantiene uno de los combustibles más caros de la región y distintos actores empresariales advierten que el sobreprecio afecta competitividad, logística y precios internos en un contexto de desaceleración económica y caída de exportaciones.

En paralelo, consumidores y trabajadores sienten el impacto directo sobre el costo de vida. Cada ajuste en combustibles repercute rápidamente en transporte, alimentos y servicios, alimentando el malestar social en momentos donde también crecen las preocupaciones por empleo y salarios.

El gobierno intentó justificar la suba atenuada por la volatilidad internacional derivada del conflicto en Medio Oriente y la presión sobre el mercado petrolero global. Sin embargo, las críticas apuntan a que el problema excede la coyuntura internacional y refleja deficiencias estructurales de gestión energética y carga impositiva.

Además, el nuevo episodio profundiza una contradicción política incómoda para Yamandú Orsi. Mientras el oficialismo intenta sostener una imagen de sensibilidad social, las cifras revelan que los consumidores uruguayos siguen pagando valores significativamente superiores a las referencias internacionales.

La polémica llega en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo. El gobierno ya enfrenta cuestionamientos por aumento del desempleo, caída de exportaciones y creciente conflictividad sindical, incluyendo el reciente anuncio de un paro general convocado por el PIT-CNT.

En ese escenario, el debate por los combustibles se transforma en otro síntoma de desgaste prematuro para una administración que todavía no logra consolidar resultados económicos visibles ni estabilizar el clima social.

Para la oposición y sectores críticos, el caso demuestra que el discurso de campaña del Frente Amplio sobre tarifas y costo de vida empieza a chocar con la realidad de la gestión. Y mientras el sobreprecio sigue acumulándose, crece la percepción de que el gobierno de Orsi tampoco consiguió resolver uno de los problemas económicos más sensibles para los uruguayos.

Lectores: 32

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: