Se hace el comunista pero juega para los yanquis: Orsi quiere permitir el ingreso de militares estadounidenses al país
El Gobierno de Yamandú Orsi solicitó autorización al Parlamento uruguayo para permitir el ingreso de seis marines de Estados Unidos al país, una decisión que volvió a encender la polémica sobre el rumbo de la política exterior y de defensa de la actual administración frenteamplista.
Según el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo, los efectivos estadounidenses llegarán desarmados y permanecerán en Uruguay entre el 13 y el 17 de julio para participar de actividades conjuntas con la Armada Nacional, en el marco de acuerdos de cooperación firmados previamente entre ambos países.
1ro Oddone denuncia presión insoportable de EE. UU. para frenar comercio con China
— Beremiz P (@BeremizP) May 27, 2026
2do Orsi en el portaaviones y tweet a Trump
3ro aparecen archivos que UY ofrecio apoyo militar en 1ra guerra
4to se quiere rever el imesi a los EV (90% chinos)
Ahora vienen marines. De a poco... https://t.co/lW6fAdAxXA
Aunque el oficialismo intentó presentar la iniciativa como un simple “intercambio técnico”, el episodio revive fuertes cuestionamientos luego de la controversia ocurrida en 2025, cuando militares norteamericanos ingresaron al país sin autorización parlamentaria, generando críticas de la oposición, del PIT-CNT y de distintos sectores políticos que denunciaron una violación constitucional.
En aquel momento, incluso dirigentes del propio sistema político advirtieron que el ingreso de tropas extranjeras sin aval legislativo representaba un precedente peligroso para la soberanía nacional. La Constitución uruguaya establece que la entrada de fuerzas militares extranjeras debe contar con autorización expresa de la Asamblea General.
La nueva solicitud del gobierno de Orsi aparece además en medio de crecientes señales de acercamiento entre Montevideo y Washington. En las últimas semanas, el mandatario uruguayo había quedado en el centro de las críticas internas dentro del Frente Amplio tras su visita al portaaviones estadounidense USS Nimitz, un gesto que varios dirigentes de izquierda consideraron incompatible con la histórica tradición diplomática uruguaya.
El episodio alimentó el malestar de sectores que acusan al gobierno de abandonar posiciones históricas de autonomía regional para alinearse cada vez más con la estrategia geopolítica de Estados Unidos en América Latina.
Las críticas también apuntan al contexto regional. Organizaciones sociales y referentes políticos recuerdan que la presencia militar estadounidense en América Latina ha estado históricamente ligada a intervenciones, operaciones de inteligencia y políticas de presión sobre gobiernos de la región.
Mientras tanto, desde el entorno de Orsi defienden la cooperación militar con Estados Unidos argumentando que se trata de ejercicios de intercambio y capacitación que fortalecen las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas uruguayas. Sin embargo, la polémica amenaza con abrir un nuevo frente de conflicto político para un gobierno que ya enfrenta cuestionamientos por el deterioro de su imagen pública y el aumento de la desaprobación ciudadana.








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