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Vapuleado por las encuestas

Barranca abajo: la imagen de Orsi sigue en caída y está entre los mandatarios más rechazados de la región

El presidente, Yamandú Orsi. (Dibujo: NOVA)

La imagen pública del presidente Yamandú Orsi atraviesa uno de sus momentos más delicados desde que llegó a la Torre Ejecutiva. Según el último relevamiento regional de CB Consultora Opinión Pública, el mandatario volvió a caer en el ranking de presidentes latinoamericanos y se ubicó en el puesto 12 entre 18 jefes de Estado, consolidando una tendencia descendente que ya acumula varios meses consecutivos.

Con una aprobación de apenas 39,4 por ciento, Orsi registró un nuevo retroceso respecto a mayo y quedó cada vez más cerca del grupo de mandatarios peor valorados del continente. El dato adquiere relevancia porque se produce en momentos en que el gobierno intenta instalar una agenda de gestión capaz de revertir el desgaste político acumulado durante sus primeros meses de administración.

El deterioro no parece ser un hecho aislado. Ya en mayo el mandatario había salido del top 10 regional y mostraba niveles de desaprobación superiores al 55%, una señal de alerta para una administración que llegó al poder con altas expectativas y una importante cuota de respaldo ciudadano.

Distintos analistas vinculan la caída de la imagen presidencial con una sucesión de episodios que generaron cuestionamientos públicos hacia el gobierno. Entre ellos sobresale la polémica por la adquisición de una camioneta oficial, un caso que se convirtió en un dolor de cabeza para la administración frenteamplista y que alimentó críticas de la oposición sobre la transparencia y los criterios de gestión de los recursos públicos.

El problema para Orsi es que los números parecen reflejar algo más profundo que una controversia puntual. La pérdida de apoyo coincide con un clima creciente de insatisfacción en diversos sectores sociales, que cuestionan la falta de resultados concretos en áreas sensibles como empleo, actividad económica y costo de vida.

La situación resulta especialmente significativa porque durante buena parte de 2025 Orsi aparecía entre los mandatarios sudamericanos mejor posicionados en los rankings regionales. Sin embargo, el desgaste acumulado durante 2026 modificó ese escenario y lo empujó hacia la zona baja de la tabla, donde comparte espacio con presidentes que enfrentan fuertes niveles de desaprobación en sus respectivos países.

Mientras líderes como Nayib Bukele, Claudia Sheinbaum o Luis Abinader mantienen niveles de aprobación superiores al 60%, el presidente uruguayo no logra quebrar la barrera del 40 por ciento y continúa perdiendo terreno frente a otros mandatarios de la región.

La persistencia de esta tendencia representa un desafío político para el Frente Amplio. A diferencia de otros momentos de desgaste presidencial, la caída de Orsi se produce cuando aún resta gran parte del período de gobierno y cuando las expectativas generadas durante la campaña electoral continúan siendo utilizadas como parámetro de comparación por una parte importante de la ciudadanía.

Con una aprobación en descenso y una oposición que aprovecha cada error para instalar cuestionamientos, el gobierno enfrenta ahora el desafío de recuperar la confianza perdida. De lo contrario, los números podrían transformarse en una señal anticipada de un problema mayor: la dificultad de sostener el capital político que permitió al Frente Amplio regresar al poder.

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