El puerto de Montevideo sigue paralizado y el sindicato acusa al Gobierno de Orsi de falta de firmeza
El conflicto en el Puerto de Montevideo volvió a exponer las dificultades del gobierno de Yamandú Orsi para gestionar una de las principales terminales logísticas del país. Mientras las negociaciones entre la empresa Terminal Cuenca del Plata (TCP) y el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines (Supra) siguen estancadas, los trabajadores cuestionan la falta de decisión del Poder Ejecutivo y advierten sobre un escenario cada vez más complejo para la actividad portuaria.
La crisis se arrastra desde hace meses y tuvo un nuevo capítulo con el paro de 48 horas que paralizó las operaciones en la principal terminal de contenedores del país, responsable de cerca del 80 por ciento del movimiento de cargas de Uruguay. La medida de fuerza fue adoptada luego de que los trabajadores rechazaran la última propuesta de la empresa en el marco de la negociación de un nuevo convenio colectivo.
▪️El Gobierno de Yamandú Orsi saca vehículos militares a la calle
— Jose Fructuoso Rivera y Toscana (@riverafrutos) June 23, 2026
▪️Armada evacuó de urgencia a tripulante con síntomas de malaria de un barco frente a Punta del Este
▪️Nuevo paro en el puerto de Montevideo en la Terminal Cuenca del Plata
Todo esto en las últimas 24 horas. pic.twitter.com/v24b1SgAed
Desde el sindicato aseguran que el Ejecutivo ha mostrado preocupación por la situación, pero consideran que esa inquietud no se traduce en acciones concretas. El presidente del Supra, Álvaro Reinaldo, llegó a afirmar que al Gobierno "le falta firmeza" para exigir a la empresa un mayor compromiso en la negociación y facilitar una salida al conflicto.
Las diferencias entre las partes giran en torno a la estabilidad laboral, la implementación del sistema tecnológico Navis N4 y las condiciones de trabajo en la terminal. Los trabajadores sostienen que la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas podría reducir la necesidad de personal y reclaman garantías sobre el mantenimiento de los puestos de trabajo.
La prolongación del conflicto ya comenzó a encender alarmas en distintos sectores económicos. Empresarios y dirigentes políticos advirtieron sobre las pérdidas que genera la paralización de la actividad y el daño que puede provocar en la imagen internacional de Uruguay como plataforma logística y comercial. Incluso, el propio gobierno no descartó en otras instancias declarar la esencialidad de los servicios portuarios si la situación continúa agravándose.
Para la administración de Orsi, el conflicto representa un desafío de envergadura. El puerto es uno de los principales motores del comercio exterior uruguayo y cualquier interrupción prolongada impacta directamente sobre exportadores, importadores y la cadena productiva en general.
Mientras el Ejecutivo intenta mantener abiertas las instancias de diálogo, la falta de acuerdos y las críticas de los trabajadores comienzan a instalar la percepción de que el Gobierno aún no encuentra una estrategia clara para desactivar una crisis que amenaza con seguir profundizándose y que pone en cuestión su capacidad de conducción en un sector clave para la economía del país.








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