Puerto paralizado, gobierno ausente: empresarios le exigen a Orsi que intervenga ante la ola de paros en Montevideo
El conflicto en el Puerto de Montevideo volvió a poner contra las cuerdas al gobierno de Yamandú Orsi. Mientras las medidas gremiales se acumulan y la actividad opera entre interrupciones y amenazas de nuevos paros, las principales cámaras empresariales del país salieron a exigir una intervención inmediata del Poder Ejecutivo para evitar que la situación continúe deteriorándose.
Las organizaciones empresariales alertaron que las disrupciones operativas ya superan las registradas durante el año pasado y denunciaron que el comercio exterior uruguayo permanece "rehén" de conflictos sectoriales que, a su entender, el gobierno no ha logrado encauzar ni resolver. El reclamo apunta directamente a la falta de respuestas de la administración frenteamplista y a la ausencia de medidas que garanticen la continuidad de un servicio considerado estratégico para la economía nacional.
Intereses particulares por encima del país.
— Fabiana Conti (@FabianaConti9) July 9, 2026
El Puerto de Montevideo no puede ser rehén de conflictos que frenan exportaciones, encarecen costos y afectan el empleo. Uruguay necesita reglas claras y continuidad operativa. Garantías 🇺🇾 pic.twitter.com/EoiKzdC6AA
Desde la oposición también comenzaron a multiplicarse las críticas. Dirigentes políticos y referentes empresariales reclamaron incluso la declaración de esencialidad de la actividad portuaria ante una situación que ya acumula decenas de jornadas afectadas por medidas sindicales desde la llegada de Orsi al poder. Según datos difundidos en los últimos días, la cantidad de paros registrados durante la actual gestión supera ampliamente el promedio observado durante el período anterior.
El conflicto tiene como epicentro a la Terminal Cuenca del Plata (TCP), donde continúan las negociaciones por un nuevo convenio colectivo y persisten diferencias entre la empresa y el sindicato respecto a salarios, jornales garantizados y compensaciones económicas. Mientras tanto, exportadores, importadores y operadores logísticos observan con preocupación cómo la incertidumbre comienza a erosionar la competitividad del principal puerto del país.
Para el sector privado, el problema ya dejó de ser exclusivamente laboral y pasó a convertirse en un asunto económico de alcance nacional. La pregunta que sobrevuela en Montevideo es cada vez más incómoda para el gobierno: cuánto tiempo más puede Uruguay permitirse tener su principal puerta al comercio internacional funcionando a media máquina sin que eso termine golpeando el crecimiento, las inversiones y el empleo.








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