Nacionales
Derrochando a mansalva

El Senado ya consumió casi todo su presupuesto en salarios y deja a Orsi bajo presión por el gasto político

El presidente, Yamandú Orsi, nuevamente en la mira por el descontrol fiscal del Estado. (Dibujo: NOVA)

La administración del presidente Yamandú Orsi vuelve a quedar en el centro de la polémica luego de que trascendiera que el Senado uruguayo destinó el 96% de su presupuesto ejecutado durante 2025 al pago de salarios y remuneraciones políticas, una cifra que reavivó el debate sobre el peso del aparato estatal y la utilización de los recursos públicos.

Los datos oficiales muestran que la mayor parte de los fondos de la Cámara Alta fue absorbida por gastos de personal, dejando un margen mínimo para otros rubros de funcionamiento e inversión. La revelación llega en un contexto de crecientes reclamos por una administración más eficiente de los recursos y mientras distintos sectores de la sociedad enfrentan dificultades económicas derivadas del aumento del costo de vida y la desaceleración de la actividad.

La situación representa un nuevo foco de desgaste para el Gobierno de Orsi, cuya gestión ya había sido cuestionada por diversos indicadores económicos y fiscales. Desde la oposición sostienen que el elevado peso de las remuneraciones evidencia la falta de una política seria de racionalización del gasto público y advierten que el Estado continúa privilegiando la estructura política por encima de otras prioridades.

Los críticos del Ejecutivo también remarcan la contradicción entre los llamados oficiales a la responsabilidad fiscal y una estructura administrativa que continúa destinando la mayor parte de sus recursos al sostenimiento de cargos y salarios. En ese sentido, señalan que el problema no solo afecta las cuentas públicas, sino también la credibilidad del discurso gubernamental sobre la eficiencia del Estado.

El debate promete escalar en las próximas semanas, ya que distintos legisladores reclaman revisar el esquema de funcionamiento del Parlamento y avanzar en mecanismos que permitan reducir el peso de las remuneraciones sobre el presupuesto. Mientras tanto, el Gobierno de Orsi enfrenta nuevas presiones para explicar cómo pretende equilibrar las finanzas públicas sin abordar uno de los principales componentes del gasto estatal: el costo de la estructura política.

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