El Gobierno de Orsi bajo fuego: primer paro del PIT-CNT desnuda su incapacidad
A poco más de cinco meses de asumir, el Gobierno de Yamandú Orsi enfrentará su primera gran prueba de fuego con el paro general parcial convocado por el PIT-CNT para el próximo martes 12 de agosto, entre las 9 y las 13.
La central sindical, liderada por Marcelo Abdala, ha definido los ejes que marcarán esta medida de fuerza, dejando en evidencia las profundas grietas en una administración del Frente Amplio (FA) que prometió progreso pero que, según los sindicatos, ha fallado estrepitosamente en atender las necesidades del pueblo.
12/8
— PIT CNT (@PITCNT1) July 25, 2025
PARO GENERAL PARCIAL
EL PUEBLO PRIMERO
Más trabajo y salario: mejor Uruguay
• Por un presupuesto al servicio de los derechos de la gente.
• Por el fortalecimiento de las empresas públicas.
• Por un Uruguay sin pobreza infantil pic.twitter.com/sQseA4v0V4
Bajo la consigna “el pueblo primero” y el lema “más trabajo y salario: mejor Uruguay”, el PIT-CNT lanza un grito de alerta que pone en jaque la legitimidad de un gobierno que parece más interesado en discursos que en soluciones concretas.
Los reclamos son claros y contundentes: reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas, un presupuesto “al servicio de los derechos de la gente” y la defensa de un diálogo social que permita reformar el sistema previsional.
Sin embargo, estos puntos reflejan la frustración de una central sindical que acusa a Orsi de no haber avanzado en compromisos esenciales.
El PIT-CNT exige el fortalecimiento de las empresas públicas y la erradicación de la pobreza infantil, temas que, bajo esta gestión, parecen haber quedado relegados a promesas vacías.
La propuesta de una seguridad social “solidaria, eficiente, estatal y sin fines de lucro” —junto con la demanda de bajar la edad jubilatoria y eliminar las AFAP— pone en el banquillo a un gobierno que, lejos de liderar un cambio estructural, se muestra incapaz de articular un sistema integrado de salud que responda a las expectativas populares.
El paro también incluye demandas más amplias, como el “alto al fuego y contra el genocidio al pueblo palestino” y el pedido de “verdad y justicia” por los crímenes de la última dictadura.
Esta convocatoria no es solo un rechazo a la inacción de Orsi, sino una señal de que el FA, tras años en el poder, sigue atrapado en contradicciones internas y una falta de voluntad política para enfrentar los desafíos estructurales del país.
La reducción de la jornada laboral, un tema central, sigue estancada, mientras el presupuesto parece más alineado con intereses burocráticos que con las necesidades de los trabajadores.
El paro del 12 de agosto no solo expone la debilidad de un gobierno que no ha sabido capitalizar su mandato, sino que también pone en duda su capacidad para dialogar y responder a las demandas populares.
Con un país que exige más trabajo, mejores salarios y una seguridad social digna, la gestión de Orsi enfrenta un revés que podría marcar el inicio de una oposición sindical más aguerrida.
Si el Frente Amplio no rectifica su rumbo, este paro será solo el preludio de un desgaste político que amenaza con erosionar su credibilidad frente a un pueblo que ya no tolera promesas incumplidas.








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