Francisco Martirena: del ascenso uruguayo al sueño de la Libertadores
Por Gabriel Pereira, especial para NOVA
Francisco Martirena tiene apenas 25 años, nació el 9 de junio de 1999 en Montevideo y ya carga en su espalda una historia de fútbol marcada por la perseverancia, la garra charrúa y las vueltas que da la vida dentro y fuera de la cancha.
Su recorrido comenzó en los juveniles de Nacional, siguió por Boston River (2017-2018), un breve pasaje en Danubio (2019) y luego el gran salto en Fénix, donde debutó y jugó durante 2020 y 2021. Más tarde llegó a La Luz, donde conoció a Julio Fuentes, aunque una dura lesión de ligamentos lo dejó afuera en 2022.
Con esfuerzo volvió en 2023, y tras quedar libre decidió no bajar los brazos: jugó en la divisional C con Terremoto y luego en Aguas Corrientes, hasta que una llamada del propio Fuentes lo volvió a poner en el profesionalismo.
Con la valija cargada de ilusión llegó a Tacuarembó, donde el destino le tenía preparado un nuevo renacer. Rodeado de viejos compañeros, formó parte de un grupo que logró salir campeón de la competencia y que hoy pelea por el ascenso directo. Ahora, el desafío no es menor: enfrentar a un gigante como Peñarol.
Pero Francisco no se queda ahí. Sus sueños siguen firmes y claros: jugar una Copa Libertadores y vestir alguna camiseta en el exterior. “Paso a paso y día a día, creo fielmente que con trabajo y dedicación todo llega”, asegura el futbolista, convencido de que la disciplina y la constancia son la verdadera fórmula del éxito.








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