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¿Qué sería hoy sin ellos?

Los diez inventos que revolucionaron la medicina

La farmacéutica estadounidense Aprecia desarrolló en 2015 la primera pastilla impresa en 3D, la Spritam levetiracetam, un medicamento utilizado para tratar la epilepsia.

A lo largo de la historia de la humanidad se han creado inventos que hacen que nuestro paso por el planeta sea más sencillo, y sobre todo destacan aquellos del campo de la medicina

¿Cuáles son los inventos más revolucionarios en el ámbito médico? Probablemente, muchos respondan a esta pregunta con un “la píldora anticonceptiva”. Pues cuando se empezó a comercializar en los años 60 del siglo pasado, millones de mujeres pudieron tomar las riendas de su salud sexual y reproductiva. Otros dirán que la Viagra, que ha acabado con la disfunción eréctil en millones de hombres.

Sea como fuere, lo que está claro es que la medicina moderna es una pieza clave para cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 3 sobre salud y bienestar. Pero detrás de ella hay cientos de inventos que han permitido, a lo largo de la historia, que lleguemos al momento actual en el que, en poco más de un año, una enfermedad nueva como la covid tiene ya vacuna. O que la mortalidad materna se haya reducido en un 37 por ciento desde el año 2000 en todo el mundo. O que en 2020 se realizasen sólo en España 4.427 trasplantes de órganos.

Estos son algunos ejemplos de todos esos inventos médicos que cambiaron el futuro de la humanidad, más allá de la penicilina o los antibióticos, sin los que hoy sería impensable vivir.

Las vacunas

Sin duda, las vacunas son una de las aportaciones médicas que mayor beneficio han aportado a la humanidad. Y aunque Edward Jenner sea hoy reconocido como el padre de la Inmunología, el germen de la vacunación los sembró la aristócrata y escritora británica Mary Wortley Montagu. Ella fue quien, en uno de sus viajes, descubrió que podía evitarse la viruela en personas sanas, si se les hacía una incisión en la piel; y se les aplicaba el líquido de una pústula de un enfermo leve.

La anestesia

La historia de la anestesia va de la mano de la de la humanidad: Hipócrates utilizaba la esponja soporífera, una mezcla de opio, mandrágora y beleño, para controlar el dolor físico y adormecer el cuerpo. Otros, antes de proceder con una cirugía, recurrían al vino, al opio, al cannabis o al frío extremo.

Sin embargo, fue en el XIX cuando aparece la anestesia (casi) tal y como la conocemos ahora. Fue el dentista estadounidense Horace Wells el primero en utilizar el óxido nitroso para adormecer a un paciente y extrae dientes, aunque fue su colega William Snow el que demostró su eficacia. Pero fue John Snow el que, tras asistir al parto de la reina Victoria, usó cloroformo y se alzó con el título de primer especialista en anestesia.

La aguja hipodérmica

De la mano de las vacunas y de la anestesia llegó uno de los inventos que despierta terror en medio mundo: la aguja hipodérmica. Fue el médico escocés Alexander Wood el que la inventó en 1856 para inyectar morfina a su esposa, paciente terminal de cáncer. Pero este avance no hubiese podido llevarse a cabo sin la investigación del irlandés Francis Rynd, que inventó la aguja hueca en 1844.

Antivirales

Ya en el siglo XX, en la década de los 60, se desarrollan los primeros antivirales experimentales destinados, en su mayoría, al virus herpes. Sin embargo, no fue hasta la década de los 80 cuando se desarrollaron decenas de tratamientos que se siguen utilizando hoy.

Rayos X

En 1895, el profesor Wilhem Conrad Röntgen descubrió los rayos X, y fue él mismo el primero en realizar la primera radiografía. La imagen que se podían contemplar, la de la mano de su mujer, tardó 20 minutos en conseguirse y revolucionó, sin duda, la medicina. Su experimento supuso un antes y un después en las ciencias de la salud, pues marcó el comienzo de la radiología y del diagnóstico por imagen.

Prótesis

Cualquiera pensaría que la prótesis es uno de los inventos modernos, pero nada más lejos de la realidad. La primera de la que se tiene registro, data del primer milenio antes de Cristo; y se trata de un dedo gordo del pie hecho de cartonaje –papel maché, lino, pegamento y yeso– realizado por los egipcios. Más de 3.000 años de antigüedad tiene esta prótesis hallada en Luxor (Egipto).

Ahora, quedan ya muy lejos las prótesis rudimentarias de yeso o madera –típicas de la Edad Media–. Estos materiales tradicionales han sido sustituidos por otros más livianos; que además, se complementan con microprocesadores, chips informáticos y todo avance en robótica que llega al mercado.

Desfibrilador

Aunque el primer desfibrilador portátil se inventase en 1960 y llegase de la mano de Frank Pantridge, su historia se remonta a la segunda mitad del siglo XVIII. Por aquella época, muchos científicos probaban con gallinas que se podían parar y reiniciar sus corazones. Un siglo más tarde, Jean Louis Prevost y F. Batelli probaron que se podía usar electricidad para reiniciar el corazón de un perro. Finalmente, ya en 1947, la desfibrilación a pecho abierto fue probada en personas de la mano del doctor Claude Beck.

Insulina

La insulina salva vidas, y su descubrimiento –o invento– se lo debemos a varios científicos de la Universidad de Toronto. Tras aislarla por primera vez en 1921, revolucionaron de tal manera la medicina que años después recibieron el Nobel por ello. Un año después de este avance, un joven de 14 años se convirtió en el primer paciente humano en recibir una dosis de insulina artificial.

Cirugía láser

El desarrollo de la tecnología que acabaría convirtiéndose en el láser de hoy se remonta a los estudios de físicos como Max Planck, Albert Einstein o Niels Bohr. Fueron muchas las investigaciones que derivaron en la primera cirugía láser experimental en humanos en 1988, cuando una mujer enferma de cáncer en la órbita ocular se ofreció como voluntaria. Desde entonces, la tecnología ha avanzado mucho –una intervención no lleva más de 15 minutos–, pero el resultado posoperatorio sigue siendo el mismo.

Medicamentos impresos en 3D

La farmacéutica estadounidense Aprecia desarrolló en 2015 la primera pastilla impresa en 3D, la Spritam levetiracetam, un medicamento utilizado para tratar la epilepsia. Esta tecnología abre las puertas a un futuro en el que sean los propios hospitales los que puedan elaborar sus propias medicinas.

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