Opinión
Dolor mundial

Maradona: de la pobreza al mito

Se fue el jugador que le hizo dos goles a la selección de Inglaterra en el Mundial de México 86.

Por Carlos Villota Santacruz, corresponsal de NOVA en Colombia (*)

Cuando el 25 de noviembre de 2020, pasado el mediodía, se conoció el fallecimiento de Diego Armando Maradona, el planeta del fútbol se conmocionó, desde Argentina, pasado por España, Italia, Colombia y los Estados Unidos.

Su desaparición sorpresiva hizo brotar entre los argentinos  "la llama de la pasión por el fútbol", al que consideran no sólo un deporte sino una religión, llevada a límites insospechados.

Quienes hemos vivido en Buenos Aires, caminar las calles del barrio de La Boca, Núñez, Palermo o Puerto Madero, damos fe  del sentimiento de amor y odio que despertó Maradona en vida.

De amor por sus goles. Por la manera de sentir la camiseta de la selección Argentina como jugador y técnico. Y de odio, por su comportamiento fuera  del escenario de la pelota, que en palabras del ex jugador del Barcelona de España "no se mancha".

Maradona se equivocó una y otra vez. Tuvo muchas oportunidades para salir de la adicción a las sustancias alucinógenas y al alcohol. Sin embargo, su organismo tenía secuelas del consumo exagerado y desbordado. Le pasó factura. Su vida se apagó a los 60 años.

El jugador que era en la cancha. Con un liderazgo desbordante y una capacidad de resolver jugadas en un segundo, no lo pudo hacer en su entorno familiar, donde incluso rompió comunicación por períodos largos de tiempo.

Maradona, aquel niño con mirada de inocencia del barrio Villa "Fiorito" que soñaba jugar en la primera división del fútbol argentino, no sólo lo hizo. Sino que se alejó con su  "zurda y sus gambetas" de la pobreza para convertirse en un mito.

Si alguien duda de esta afirmación, sólo basta con leer las portadas de los principales diarios del mundo, donde se reseñó con amplitud la muerte del ex jugador del Napoli de Italia, equipo al que condujo a ganar varios campeonatos de liga.

Además, su cuerpo es velado con la bandera de Argentina en la Casa Rosada, sede del Gobierno. Allí, sus compatriotas lanzan cánticos, le agradecen al ídolo y lanzan camisetas de la selección y del Boca Juniors, equipo del corazón de Maradona.

Se fue el capitán. Se fue el jugador que le hizo dos goles a la selección de Inglaterra en el Mundial de México 86, (un gol con la mano y el segundo una obra de arte) considerada como la mejor anotación en la historia de la cita orbital del deporte de multitudes: el fútbol.

Con Colombia, Maradona tuvo un especial afecto, tras reconocer el progreso del fútbol de la selección en cabeza de  Carlos "el Pibe" Valderrama que venció a la selección Argentina 5 - 0 en el estadio de River en la eliminatoria del mundial de Estados Unidos, el 5 de septiembre de 1993.

Luego su mirada y amistad se depositó en Oscar CórdobaMauricio Serna Jorge "El Patrón" Bermúdez. Esta trilogía de jugadores colombianos, fueron la  "columna vertebral" para que el amado equipo de Maradona, ganará la Copa Liberadores y se elevará como campeón del Mundial de Clubes en territorio japonés.

En la despedida oficial del fútbol, Maradona invitó a Rene Higuita y al Pibe Valderrama. Una muestra por el cariño y reconocimiento al buen fútbol de los hijos de la "tierra del realismo mágico".

El jugador que revolucionó el fútbol orbital en la década del siglo XX ya no está. El estadio del equipo  Argentinos Juniors lleva su nombre. Ahora, tras su muerte, se abre paso el estadio del Napoli de Italia, donde lo lloran y despiden con cánticos y pólvora.

En Argentina se declararon tres días de duelo nacional por la partida del 10. La conmoción es total. Nadie habla de otra cosa en el país que del fallecimiento de Maradona. Atrás quedaron las estadísticas de la pandemia del coronavirus y las medidas de bioseguridad.

Pareciera que el minuto final del partido de Maradona no ha terminado. Aún, sin vida, se habla de sus goles, de sus gambetas y de su forma explosiva de vivir el fútbol (dentro y fuera de la cancha).

El hombre de 60 años, que desde la pobreza se convirtió en ídolo no sólo en su país sino a nivel mundial, tiene un lugar en el mejor deporte que conoce la humanidad: el fútbol. Maradona se equivocó y pagó, aunque no manchó la pelota sus excesos apagaron su vida el 25 de noviembre de 2020. Adiós Diego. Adiós "Pelusa". Descansa en Paz.

(*) Twitter @villocol

Lectores: 94

Envianos tu comentario

Nombre:
Correo electrónico :
Comentario: